Los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades graves de la salud mental, donde se produce una alteración en el comportamiento relacionado con la alimentación de una persona, por lo general, en lo que come o la cantidad que come y las medidas que puede utilizar para evitar la absorción de los alimentos, por ejemplo, el vómito o el uso de laxantes, etc., deteriorando significativamente su salud, tanto físicamente, como psicológicamente.
Las personas afectadas por estos trastornos ven alterada la percepción de su imagen corporal y sufren de obsesión por el control de su peso corporal y la comida que ingieren.
Los Trastornos de la conducta alimentaria no son algo que esté de moda ni se trata de una preferencia adoptada por la persona que lo manifiesta. Las personas que los padecen sufren daños en su salud, capacidad física y relaciones sociales, tienen consecuencias físicas y emocionales profundas, en algunos casos incluso puede provocar muerte prematura, de hecho, estos trastornos tienen la tasa de mortalidad más alta de todas las enfermedades mentales y las personas que lo padecen tienen un mayor riesgo de morir por suicidio.
Por esto, abordar el tema de manera abierta, sin tabúes, sin estigmas, ni prejuicios es clave para promover la prevención, ya que puede ayudar a detectar las señales de alerta, saber cómo actuar y buscar un tratamiento oportuno, antes de que el trastorno se vuelva más grave. Además, hablar de estos aumentar la conciencia sobre las implicaciones de este trastorno en la salud de las personas que presentan esta enfermedad.
No existe una causa única para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria, sino que hay una serie de variables que pueden influir como, por ejemplo, la predisposición genética, factores ambientales, psicológicos y socioculturales, al igual que en la mayoría de las enfermedades de salud mental.
Estos trastornos pueden afectar a cualquier persona, independiente del género, la edad o la ubicación geográfica. Habitualmente se manifiestan en la adolescencia, ya que en esta etapa de la vida es cuando se comienza a lidiar con cambios corporales, hormonales y se deben enfrentar expectativas y demandas de índole social, intelectual y sexual. Todo esto en un momento en que el cerebro aún se encuentra en desarrollo y en un estado de cambio permanente.
Las formas más comunes de trastornos alimentarios son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón.
La obsesión con la comida, la pérdida de peso, el tamaño y la forma del cuerpo pueden ser algunas señales de la presencia de este tipo de problemas. Generalmente estos trastornos se acompañan de otras enfermedades de salud mental, como depresión, ansiedad o abuso de sustancias y de complicaciones médicas físicas, como desnutrición y daño de órganos.
Algunas señales de alerta de la posible existencia de un trastorno de la conducta alimentaria son:
Para la prevención de los TCA es importante promover una imagen corporal saludable, es decir, aceptar y respetar nuestros cuerpos, sin promover los cuerpos extremadamente enflaquecidos.
Se sugiere no seguir dietas excesivamente restrictivas y poco saludables y acudir a un profesional si parece necesario hacer ajustes en tu peso.
En el caso de detectar alguna señal de alerta en ti o en otra persona, es importante que busques ayuda de familiares y amistades, quienes puedan brindar apoyo y compañía en la búsqueda de un tratamiento.
Los trastornos de la conducta alimentaria requieren de una atención multidisciplinaria que incluye atención médica, nutricional, psicológica y psiquiátrica, de preferencia por equipos especializados o con alto grado de capacitación en estos trastornos. Además, para su abordaje es importante que se incluya a la familia, a persona cuidador principal, quienes deben centrarse en evitar las culpas y acoger con responsabilidad, reconocer la gravedad y la dificultad de la situación y enseñar con calma y firmeza.
Recuerda: Las personas con trastornos de la conducta alimentaria no eligieron vivir así. No juzgues y acompaña a buscar y conseguir ayuda profesional. Si eres tú quien está en esa situación, pide ayuda a alguien de confianza y a profesionales de salud.
