La alimentación es el proceso mediante el cual obtenemos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para vivir, crecer y desarrollarse. Pero no solo se trata de comer: la alimentación también es una actividad cultural y contribuye al desarrollo de la vida social, ya que lo que comemos depende de nuestras costumbres, tradiciones, el entorno en el que vivimos y nuestras creencias.
Hablar de alimentación es importante porque lo que comemos influye directamente en nuestra salud física, mental y emocional. Tener una alimentación equilibrada y saludable ayuda a prevenir enfermedades como la obesidad, la diabetes o problemas cardíacos, además de mejorar nuestro bienestar diario y nuestra calidad de vida.
A pesar de la importancia de alimentarse saludablemente, en Chile, el 74,2% de las personas mayores de 15 años tiene exceso de peso. Además, solo un 30% de las personas jóvenes consume la cantidad de agua recomendada al día.
Entre los productos más consumidos están bebidas azucaradas y pan, mientras que el consumo de frutas, legumbres y pescado es muy bajo.
Una alimentación saludable es aquella que:
- Aporta todos los nutrientes necesarios.
- Se adapta a nuestra edad, gustos, cultura y necesidades.
- Previene enfermedades como la obesidad, la diabetes y problemas del corazón.
- Ayuda a tener energía, concentración y buen estado de ánimo.
No se trata de hacer dietas estrictas, sino de elegir mejor lo que comemos en el día a día.
Significa que, además de ser buena para nuestra salud, cuida el medio ambiente, respeta los recursos naturales, es accesible económicamente y considera las costumbres culturales de cada comunidad.
Por ejemplo, consumir frutas y verduras locales, reducir el desperdicio de alimentos y bajar el consumo de carnes procesadas son formas de alimentarse de manera más sostenible.
Una alimentación desequilibrada puede provocar:
- Sobrepeso y obesidad.
- Diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
- Problemas de concentración, fatiga o desánimo.
- Dificultades en el crecimiento y desarrollo físico o cognitivo.
- Carencias nutricionales (falta de vitaminas o minerales).
Muchos de estos problemas empiezan en la juventud y se agravan con el tiempo si no se corrigen.
Durante la adolescencia y juventud, los hábitos alimentarios están influenciados por:
- Los amigos y el entorno social.
- La publicidad y las redes sociales.
- La disponibilidad de tiempo y dinero.
- Los cambios físicos y emocionales propios de esta etapa.
- El aumento de la independencia (más decisiones propias sobre qué comer).
También influye el sector y los recursos: Las personas de sectores rurales o con menos recursos suelen tener una alimentación menos saludable ya que tienden a:
- Comprar alimentos más baratos pero menos nutritivos.
- Tener menos acceso a ferias o alimentos frescos.
- Estar más expuestas al marketing de productos ultraprocesados.
- Esto genera más obesidad, menos consumo de nutrientes protectores y un mayor riesgo de enfermedades.
A continuación, te proponemos algunas acciones clave que puedes realizar para alimentarte mejor:
- Prefiere alimentos frescos, locales y de temporada (como frutas, verduras y legumbres).
- Bebe agua varias veces al día, evitando jugos y bebidas azucaradas.
- Come al menos tres veces al día, incluyendo desayuno.
- Evita productos ultra procesados y con sellos “ALTOS EN”.
- Participa en la preparación de alimentos y aprende recetas saludables.
- Disfruta la comida, come sin pantallas y mastica bien.
- Cuida el medioambiente: no desperdicies comida y recicla.
Si deseas más información sobre este tema puedes:
- Revisar las Guías Alimentarias para Chile del Ministerio de Salud, que están disponibles online y tienen recomendaciones claras, actualizadas y adaptadas a la realidad del país.
- Ingresar al chat del Programa Hablemos de Todo, donde psicólogas y psicólogos podrán orientarte.
- Consultar a una o un nutricionista, especialmente si tienes dudas sobre tu dieta o necesitas hacer cambios específicos (como en dietas vegetarianas o veganas).
